Venezuela, a precio regulado

Por Amanda Quintero (@amandaisabel87)

Este artículo fue publicado en el “Blog Planta Baja, porque todo comienza por el derecho a elegir”, en 2010

 

Estaba indignada con el aprisionamiento de los dueños de los frigoríficos ¿es posible que estén deteniendo gente honesta por «especulación» cuando hay tanto hampa y corrupción en la calle? Y como si fuera poco, la manera malintencionada con la que la que se procedió.

El Indepabis andaba en su típico sondeo cuando detectó la venta de carne por encima del precio regulado. Les dijeron que debían acompañarlos a una charla sobre la regulación de precios en la plazaLa Candelaria, y una vez ahí les hicieron subir a las unidades y se los llevaron a Fuerte Tiuna. Si eso no es abuso de poder no sé qué es.

Salí a buscar opiniones en los frigoríficos, después de todo la carne ha tenido el mismo precio regulado desde hace más de año y medio, y sabiendo que la inflación acumulada desde 2008 es del 63% más los aumentos de sueldo mínimo, es irrisorio pensar que los comerciantes pueden hacerse la vista gorda ante el aumento de costos.

En el primero me atendió una muchacha nerviosa de ojos temerosos:

 

–          ¿Te puedo preguntar sobre la carne?

–          ¿Eres periodista?. Me contestó.

–          No, pero escribo en un blog.

–          Entonces no puedo darte ningún tipo de información. Por favor vete.

Ya me lo esperaba, la gente cada día tiene más miedo de hablar. Cuando conseguí el segundo no me podía arriesgar.

–          ¿Le puedo hacer unas preguntas?

–          ¿Para?

–          Soy estudiante de economía y estoy haciendo un trabajo –que no era mentira del todo-.

 

Al escuchar «estudiante» su semblante cambió. Ya no tuve ni qué preguntar, la señora comenzó a vociferar en el más insigne portuñol que ella «no va a comprar más carne ¿Comprar para vender más barato? Oye, tengo seis empleados a quienes pagarle, más luz, agua, impuesto ¿Con qué si vendo a pérdidas?

¿Y ahora? Yo tengo 38 años trabajando acá. Soy una señora mayor que trabaja para comer y pagar las medicinas. A mi no me enseñaron a pedir plata ni a robar ¡A mí me enseñaron a trabajar! ¿Para qué? Para que luego venga la negrita esta, la fiscal del Indepabis, a decirme que a ella le pagan para joder al comerciante… Así no se puede»

Su tristeza e indignación me conmovieron. No sólo porque ella está pasando, o por la impotencia de no poder hacer nada, sino porque en Venezuela se está tratando de destruir a la empresa privada, de acabar con las decisiones del individuo y de que al final no nos quede de otra que aceptar las migajas que papá Estado considere suficiente.

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