Prohibidas las “P”

«El diablo está en los detalles» dicen por ahí, y eso es lo que hace tan complejo al fenómeno de convivir: tiene demasiados detalles. Y no sería tan grave que tuviese tantos detalles si todos los que conviven estuviesen de acuerdo en cómo resolver los detalles, el problema es que rara vez lo están.

Tomemos el caso de los platos en un hogar, mamá quiere que los platos se laven y guarden de una vez; por lo general los hijos quieren dejarlo para luego, para la señora de servicio, para el hada de los platos, qué se yo. La cuestión es que casa a casa se repite el fenómeno ¿quién lava los platos y cuándo? Puede haber un largo período de dimes y diretes pero el problema sólo se puede resolver con acuerdos; y ahí, en el acuerdo es donde está la clave de la convivencia, es el único antídoto a los demonios que emergen de los detalles.

Pues entonces cuando un grupo más grande, como una ciudad, convive no está exento de los mil detalles de la vida en sociedad, con la que tenemos esa relación de amor y odio intenso. Podríamos hablar de los problemas de inseguridad, tránsito o economía, que parecen ser los que saltan a la vista y a los que más gente dedica tiempo, pero creo que esas son consecuencias de obviar los problemas más pequeños, los detalles, que construyen las bases de cómo nos comportamos frente a los otros. Por eso hablaré de un problema simple: la recolección de excrementos de mascotas en espacios públicos….

Ensayo completo:

Prohibidas las P

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