El Pueblo de Venezuela Somos Todos

Leopoldo Lopez 2014Nací en Mérida, crecí en Puerto Ordaz y vivo en Caracas hace casi una década, así que tengo un pasticho de acento bien particular.

Mi familia está regada a lo largo y ancho del mapa, y he tenido la dicha de recorrerlo desde Maracaibo hasta Tucupita, y desde Araya hasta Santa Elena de Uairén. Gracias, por eso, Pa.

Desayuno arepas casi todos los días y no me canso, amarillas, blancas, con afrecho, con avena, de auyama o de plátano, las amo. Mi bebida favorita es el ron, no importa si es mojito, Cuba libre o tonic, ese sabor a caña criolla me parece Premium.

Temino casi todas mis llamadas telefónicas con «¡chévere!», uso «full» para todo, y no pronuncio la «s» al final de las palabras… ¿y cuál ej-el problema, puej?

Soy venezolana.

Y como buena venezolana que tiene 15 años escuchando el discursito hoy quiero decir que estoy cansada de que rojos y variopintos insistan en reforzar que quien no vive en un sector popular no es pueblo.

Primero porque esa nomenclatura de pueblo = pobre la acuñó el desdeñable –sí, lo dije– de Rómulo Betancourt (lo pueden investigar, está ampliamente citado en la literatura histórica de Venezuela). Ese discurso de izquierda siempre ha encontrado acilo en las entrañas ideológicas de los políticos “demócratas” de nuestro país, y por eso el voto, en una sociedad desigual con un Estado empresario millonario, se ha utilizado como arma para justificar el poder de la cúpula y no como mecanismo de consenso. No nos reconocemos como sociedad, y la “Revolución Socialista” sólo lo puso de relieve.

Esta historia de pueblo = pobre es nuestra herencia, es la cultura política cultivada a partir de la formación marxista de los pioneros de la democracia en Venezuela, y aún sigue vigente. Veamos cómo funciona el sistema alrededor de tal premisa: como el Estado es millonario en petrodólares (a partir de 1922), y el Estado se debe al bienestar del pueblo, entonces el Estado transfiere la petro-renta al pueblo y esto le gana apoyo mayoritario en las elecciones; ese fue el modelo adeco después del golpe del 45, fue el modelo puntofijista post-Pérez Jiménez, y el modelo de Chávez más recientemente. Bajo la premisa de que pueblo = pobre nuestro sistema político no tiene contrapesos. Es una ilusión de democracia, o al menos una visión muy truncada que se limita a las elecciones.

Y no es por sonar pitiyankee, pero me parece increíble la comparación con la Constitución americana. La misma abre con la siguiente frase: We The People of the United States, Nosotros la Gente de los Estados Unidos. Ese sistema que se funda sobre la gente y no sobre el pueblo es la democracia más estable y longeva del mundo. Muchos estudios políticos, económicos y sociológicos lo han justificado, pero en resumidas cuentas, en el fondo la premisa es una: el sistema reconoce que existen distintos intereses y procura que existan las condiciones para que todos tengan la oportunidad de ser un interlocutor válido. Aquí no, aquí insistimos en creer que el que no es pueblo, no cuenta.

Y eso va de parte y parte, podemos verlo a flor de piel en los acontecimientos recientes.

Por un lado están grupos de oficialistas infames promoviendo el odio racial y descalificando la legitimidad de que los estudiantes universitarios protesten, sólo porque en este país –como en el resto de América Latina– las universidades están mayormente ocupadas por clases de ingresos altos. Es decir, el argumento chavista se resume en: si parece un musiú no es venezolano de verdad, porque no es pueblo, y por tanto el gobierno hace bien en ignorarlos, porque el gobierno es para el pueblo.

Por el otro lado están amplios sectores de opositores light que comentan con frecuencia que las marchas son un paveo, que hay demasiada gente no pueblo en ellas y por tanto la protesta no va a ningún lado. Y yo les pregunto: ¿no les parece que el grupo con mayor capacidad de inversión privada en el país es un interlocutor válido en el juego político? ¿No son(mos) ellos(nosotros) también venezolanos?

Estamos atravesando una crisis de gobernabilidad que evidencia el desgaste de un grupo de poder que no cede, que no reconoce el descontento de los no pueblo y arresto de Leopoldo López es el cénit de esta intolerancia.

¿No creen que es hora de que nos quitemos el estigma? El PUEBLO de Venezuela SOMOS TODOS.

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4 comentarios en “El Pueblo de Venezuela Somos Todos

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