Caldo de odios

elquesecansapierde600Podíamos no haber estado de acuerdo con #LaSalida, la verdad fue una movida apresurada. Podemos, viendo en retrospectiva, pensar que se pudo haber protestado de otro modo, e incluso, podríamos reclamarle al pasado no habernos dado señales más claras de que el gobierno estaba dispuesto a llegar tan lejos. Pero en este momento, pensar en lo que pudo ser y no fue nos distrae de hacer frente a la realidad de hoy, del #20F de 2014, cuando nos encontramos en el ojo del huracán.

Anoche el gobierno cruzó una línea, algunos dicen que pasamos “de la dicta-blanda a la dicta-dura”, recordando esa transición entre Delgado Chalbaud y Pérez Jiménez. El #19F fue la noche del horror, mientras el Presidente se encadenaba para defender a sus queridos Metrobuses, y los tres alcaldes del Municipio libertador le sonreían a la cámara vistiendo cascos rojos en El Parque Carabobo, la Guardia Nacional Bolivariana disparaba a pocos metros del show hacia, por lo menos, dos civiles desarmados que ejercían su derecho a la protesta (uno en La Candelaria y otro en la Av. Panteón). Y esos fueron los que quedaron registrados, quien sabe cuántos más corrieron con esa suerte y se los tragó el silencio, o alguna cuneta de la ciudad de la furia.

Durante la cadena, mientras el Ministro de Interior, Justicia y Paz acusaba a paramilitares colombianos de infiltrarse al estado Táchira a crear guarimba, y sin darse cuenta de que le estaba diciendo la Almiranta en Jefe –y de carambola a todo el que está al frente del Ministerio de la Defensa– que es una incompetente resguardando las fronteras venezolanas, se puso el cerco más brutal de represión a civiles que haya dado cuenta la historia contemporánea de Venezuela: apagón, desconexión de comunicaciones, corte de servicios básicos y militarización de San Cristóbal.

Anoche, con un país sitiado por la mezcla de opositores que alzan la voz con reclamos legítimos, desde el encarcelamiento injustificado de López hasta el desabastecimiento de papel toilette, y con la palmada en el hombro de los chavistas que permanecen en silencio, el gobierno hizo gala de toda la renta petrolera que ha derramado sobre las Fuerzas Armadas contra barricadas de basura en llamas y civiles con banderas en las manos. Ayer, hubo un punto de inflexión.

Los tenues velos que aún tapaban la no intención de la Revolución Bolivariana para vivir en democracia cayeron al piso. La negativa de Maduro de reconocer las muertes violentas a manos de pistoleros paramilitares, independientemente de nuestra tendencia política, no puede ser visto con tolerancia. Maduro y su cúpula insisten en negar el descontento de millones de venezolanos aplicando la receta de El Príncipe de crear enemigos externos; y aplicar política para tontos en una situación tan vulnerable le puede salir caro.

Ayer fuimos testigos, gracias a la cobertura en redes sociales, de la violencia de un Estado criminal al que sólo le interesa perpetuarse en el poder. El sistema comenzó a implosionar en Venezuela, y ningún venezolano –ni rojo, ni blanco, naranja o amarillo, ni gocho, ni margariteño, llanero o guayanés– lo puede negar, hacerlo sería una disociación como para diagnosticar esquizofrenia; o al menos DOUBLETHINK como lo llamaba Orwell. La paz de Maduro se escribe con sangre.

Podíamos no estar de acuerdo con el detonante, pero no podemos ser indiferentes a los resultados y las reacciones de las partes. Siempre pensé que era ridículo que la Primera Guerra Mundial se hubiese desatado con la muerte de un archiduque, pero ahora entiendo que cuando la gente está hastiada cualquier chispa es suficiente para encender la calle, y que independientemente de lo que uno creyera antes de encontrarse en el hervidero, los actos de las personas te van sensibilizando/radicalizando.

Ya hoy no importa por qué empezó todo esto, lo que importa es que nos ayudó a darnos cuenta que estábamos de rodillas y no nos habíamos dado cuenta. Ahora nos toca dar la lucha, o terminaremos con los grillos en los talones y la dignidad en el suelo.

“Un hombre libre es aquel que, teniendo fuerza y talento para hacer una cosa, no encuentra trabas a su voluntad.”

– Thomas Hobbes

#ElQueSeCansaPierde

Anuncios

2 comentarios en “Caldo de odios

  1. Pingback: Que no se nos olvide | Teclado Abierto

  2. Pingback: La Economía del Desgobierno | Teclado Abierto

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión / Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión / Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión / Cambiar )

Google+ photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google+. Cerrar sesión / Cambiar )

Conectando a %s