Cuando no escribo

«Cuando no escribo, el mundo se me hace blando»

Esas palabras siguen retumbando en mi cabeza desde que se las escuché a Leila Guerriero en una de estas charlas bohemias que organiza Lugar Común. Retumban porque he dejado de escribir, o al menos de escribir por gusto y no por trabajo.

Escribir es una enfermedad compulsiva, creo, un hábito que se te enraíza porque ayuda conseguir puntos firmes en el terreno movedizo de lo incierto; en parte, creo, porque los escritores sobre-pensamos todo. Quizás sea la misma costumbre de hacer gimnasia con las ideas para descifrar cuál es su mejor ángulo, o porque somos gente obsesiva con el detalle, y la escritura nos obliga a ponerle nombre y apellido a los sentimientos y sensaciones que nos abaten y rodean. No escribir, o no escribir de lo que alegra o agobia, desdibuja las líneas entre lo incuestionable y lo desconocido.

Pero ahí sigue el cursor, titilando monótonamente en medio de ese lienzo banco que es mi pantalla. Con los ojos fijos sobre su perturbadora indiferencia, lo escucho en mi cabeza como si fuera el segundero de un reloj victoriano. Retumba hasta que se hace ensordecedor y ya no puedo seguirlo escuchando. Debe irse, ya lidiaré con él en otro momento.

La miseria y otras mentiras piadosas

red pillsMe asquea cada vez que alguien sale con el comentario ridículo de que vivimos en el país más feliz del mundo. El más disociado, me gusta pensar.

Por eso recibí con sabor agridulce la noticia de que el Cato Institute había publicado un estudio de Steve Hanke, un Senior Fellow de Johns Hopkins,  sobre un índice mundial de miseria que había arrojado –por mucho– a Venezuela como campeón de la medalla de oro: sin vacilar, la reseña catalogaba a Venezuela como el país más miserable del mundo.

Por instinto reté la teoría, más por costumbre de entender la metodología antes de creer el argumento que otra cosa. El índice utilizado en el artículo era una evolución del índice de miseria de Okun, una suma de la tasa de inflación y la tasa de desempleo de la economía. El índice de Arthur Okun fue completado por Robert Barro, quien le agregó el rendimiento de los bonos soberanos a 30 años y restó el crecimiento anual per cápita del PIB; es decir, el índice mide la combinación de que su dinero pierda valor, la probabilidad de que esté desempleado, que el gobierno le cobre más impuestos o reduzca el gasto fiscal para poder pagar la deuda pública y los cambios en su poder de compra –sí, todo eso se puede sumar porque son tasas expresadas en porcentajes. Desde un punto de vista estrictamente económico, la idea es que mientras más alta la suma (mayor valor del índice), más ha empeorado la situación del ciudadano promedio, lo cual sirve de indicador para medir su nivel de vida; si empeora puede medir su sensación de miseria. El índice es relativo, es decir, compara a las sociedades con su propio pasado y no en términos absolutos, lo cual va muy de la mano de la teoría prospectiva de Kahneman y Tversky, que afirma que el ser humano valora de forma asimétrica las pérdidas y las ganancias. El pago de la pérdida es desproporcionadamente grande y en sentido negativo, con respecto a las ganancias que tienen sentido positivo.

Ok. Entendida la metodología procedí a leer la tabla:

misery index 2013

 

Según el índice, la inflación venezolana durante el 2013 fue tal (el estudio toma en cuenta la subestimación oficial y hace la salvedad sobre las diferencias por devaluación y depreciación del tipo de cambio en el mercado negro) que los venezolanos somos las personas más miserables del mundo, por la simple razón que el deterioro económico del año pasado fue sencillamente masivo. Una sonrisa imperceptible se me derramó hacia el cachete izquierdo.

¡Por supuesto que era cierto! ¿Cómo podía haberlo dudado por un segundo? No tenía que decírmelo Hanke con un índice elaborado, basta con ver la cuenta de la panadería cada dos días, con la factura del automercado y los anuncios matutinos de mi madre para hacernos saber que se acabó tal cosa y que el que vea por favor compre; basta con recordar que no logro comprar ningún activo, que me faltan dedos en la mano para contar a mis amigos que han vivido secuestros, que ni que incluya los dedos de los pies puedo contar a la gente querida que se ha ido y se sigue yendo, hastiada y sin ganas de ver para atrás… basta con leer a Willy McKey que con elegancia literaria nos recuerda cuán jodidos estamos. Y esas son solo las variables observables… ni se hable de la pérdida de libertades, de la frustración y la resignación a la idea de que en Venezuela la respuesta siempre es «No». No hay. No se puede. No me da la gana de hacer el más mínimo esfuerzo. No. No hay diálogo. No me interesa. No se va a resolver a menos que te bajes de esa mula. No. No hay sonrisas ni pa’ un remedio.

Me quedé mirando la pantalla, inmóvil, sintiendo esa pequeña punzada que me da en la muñeca derecha luego de tantas horas frente a la computadora.

«Con razón la gente se convence con la idea de que Venezuela es un país feliz», pensé, «como dice Sabina, ciertos engaños son narcóticos contra el mal de amor»

Del arte de escribir… y otras perturbaciones

¿Siempre fue tan doloroso?

Creo que todos los artistas, de una u otra forma, son personas dañadas. Y a veces el mundo real no es suficiente. Tenemos que explorar un mundo inventado. Admiro a la gente que se contenta con las cosas como son, que viven en el presente y no tienen la carga que parecen tener los artistas. Es una compulsión, como una enfermedad. Si estás enfermo, seguramente debes tomar pastillas; ser escritor es algo parecido: debe lidiar con tu enfermedad sentándote todos los días a escribir.”

Paul Auster

Cabello, el Frank Underwook de Venezuela

El Sr. Daniel Lansberg-Rodríguez escribió este increíble artículo en The Atlantic el día de ayer. Les dejo una traducción al español para que nadie tenga excusas de perdérselo:

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Conozca a Diosdado Cabello: El presidente de la Asamblea Nacional de Venezuela, vicepresidente del Partido Socialista Unido, y despiadado pragmatista por excelencia. Si los productores de House of Cards están pensando expandir su franquicia hacia el sur, deberían conocer al Frank Underwood de Venezuela.

Recientemente, la crisis política de Venezuela –protestas masivas en respuesta a una economía en declive, escasez desenfrenada, elevadas tasas de criminalidad, y polarización ideológica– ha sido principalmente reseñada en la prensa internacional como una lucha entre un gobierno monolítico y el asediado remanente de la clase media tradicional. Pero esta narrativa es superficial; muchas tramas, tanto personales como sociales, están andando por detrás de lo evidente. Y estas incluyen un amargo enfrentamiento entre el sucesor de Hugo Chávez  y su casi-sucesor para el alma de su partido y para el futuro del país.

Para una de las partes de este conflicto, el Presidente Nicolás Maduro, la tensión que se vive en Venezuela ha sido profundamente dañina. Está en el ojo del huracán  por demostrar su dependencia del uso de la violencia para lidiar con manifestantes desarmados, que ha dejado 18 (hoy 20) personas muertas. En alocuciones públicas, se le ve cada vez más cansado y angustiado.

Para la otra parte, Cabello, la turbulencia ha sido emocionante. De repente está en todos lados. Cuando emiten la orden de captura del popular líder de la oposición Leopoldo López, fue el mismo Cabello quien negoció su entrega con la familia. Más tarde, durante el arresto –un episodio absurdo en el que López se entrega en medio de una protesta masiva– fue Cabello quien se apareció a escoltarlo a la cárcel (a pesar de no tener ninguna autoridad judicial o policial), para presuntamente para “asegurar su seguridad”. Poco después,  cuando las fuerzas armadas se enfrentan a Ángel Vivas, un general retirado que puso barricadas alrededor de su casa desafiando una orden de arresto, fue Cabello –no Maduro– quien jugó el rol más dramático al momento de la confrontación por parte de la tolda oficial.

Lo que es más, pocos días después de que López llamó a la gente a protestar, los medios de comunicación oficiales anunciaron que Cabello estrenaría su propio show de televisión semanal. El primer episodio se caracterizó por una visita “sorpresa” de Maduro y un video musical de su hija, Daniella Cabello, en el que dedica una ballada al fallecido Chávez. El video se hizo viral entre los oficialistas, y Daniella ha salido en prensa por “perdonar” a un joven opositor que la mencionó en un tuit amenazante.

En otras palabras, mientras Venezuela vive el primer aniversario de la muerte de Chávez, la pelea entre Cabello y Maduro se hace más fuerte. Y Cabello parece estar ganando.

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Diosdado Cabello comenzó su Carrera política como uno de los “camaradas en armas” más jóvenes de Chávez en el ejército, durante la intentona de golpe de Estado a Carlos Andrés Pérez en 1992. La conspitación fue frustrada, y Cabello fue brevemente encarcelado por su participación. Después de ser liberado, colaboró con Chávez durante su campaña presidencial en 1998, y fue prontamente elegido por su rudeza y eficiencia.

Su trayectoria política ha sido notoria tanto por su duración (Chávez era rápido para poner de lado a sus potenciales rivales) como por su variedad. Ha ocupado cargos como ministro de planificación, de  interior y justicia, de obras públicas y de vivienda, así como gobernador del estado Miranda, presidente de CONATEL, y jefe de campaña presidencial de Chávez. Luego del colapso del golpe sin sangre de 2002 que brevemente sacó a Chávez del poder, Cabello, entonces vicepresidente, incluso asumió la presidencia –una toma efímera que apenas duró unas pocas horas hasta que el mismo Chávez pudiese ser localizado y así reestablecido el orden constitucional (o al menos lo que en Venezuela pasa por serlo). Diez años después, con Chávez enfermo, muchos sospechaban que Diosdado sería ungido como su heredero, pero terminó siendo el ahora presidente, Nicolás Maduro.

Hoy, como cabeza de la asamblea legislativa unicameral dominada por los socialistas, Cabello, de 50 años, domina su feudo con una eficiencia brutal. A pesar del encarnado afán que le pone Kevin Spacey a su personaje, Cabello con frecuencia hace un mejor papel. Bajo su cargo, se ha hecho una costumbre en la Asamblea Nacional ignorar por completo las reglas constitucionales –muchas veces evitando que los parlamentarios opositores hablen en las sesiones, suspendiendo sus salarios, retirando la inmunidad parlamentaria de diputados problemáticos, y, una que otra vez, incluso siendo testigo de violencia física hacia los parlamentarios opositores durante la sesión.

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En una region donde el charisma reina, Cabello es una rareza. Este no amasa su influencia como hipnotizador de multitudes, sino como maestro de la manipulación de aquellos que lo rodean. Ingeniosamente se apalanca con su posición y sus alianzas, destruye sin piedad a sus enemigos, recompensa generosamente a sus amigos, e incluso contribuye a rellenar puestos oficiales con miembros de su propia familia. Su esposa es miembro de la Asamblea Naciona, su hermano está a cargo del SENIAT, y su hermana es delegada ante las Naciones Unidas.

En estos días, Cabello ha logrado influir de manera importante sobre miembros clave de la sociedad como grandes empresarios y las fuerzas armadas, donde 36 generales pertenecen a la promoción de Cabello de la Academia Militar. Se rumora que los hilos de Cabello incluso se extienden a terrenos más oscuros, incluyendo presuntos lazos con organizaciones narco-traficantes y criminales. Un comunicado de la Embajada de los EEUU publicado en Wikileaks en 2009 calificaba a Cabello como un “polo mayúsculo” de corrupción dentro del régimen, describiéndolo como alguien que “estaba acumulando poder y control sobre el aparato del régimen, a menudo a través de la intimidación detrás de cámaras”. El comunicado también especulaba que “el mismo Chávez pudiese estar preocupado de no poder controlar el creciente poder que acumulaba Cabello”.

Esta estrategia no carece de desventajas. Cabello es personalmente despreciado por opositores del régimen, quienes lo ven como un mafioso intimidador, así como también muchos ciudadanos afectos al régimen desconfían de él, pues lo ven como corrupto, oportunista, demasiado ambicioso y no suficientemente dedicado a los principios del PSUV.

Y al igual que Frank Underwood, Cabello es excelente para conseguir que lo coloquen en puestos altos pero poco habilidoso en las urnas. En 2008 –a pesar de disfrutar del vasto respaldo financiero y logístico del gobierno, y el apoyo tácito de las muy parcializadas  autoridades electorales de Venezuela– perdió su reelección a la gobernación del estado Miranda, el segundo más poblado del país, contra Henrique Capriles, quien eventualmente retaría al mismísimo Chávez en la contienda electoral por la presidencia en el 2012.

La influencia de Cabello está formada de dos facciones políticas divergentes dentro del partido de gobierno de Venezuela: la pragmática y la ideológica. La primera, tipificada por Cabello mismo, es el clásico movimiento populista latinoamericano: nacionalista, corrupto y banal. La segunda, busca la revolución internacional y la transformación de la sociedad latinoamericana. A través de la petro-diplomacia, la última ha buscado convertir a la Venezuela socialista en una fuerza regional y de incidencia geopolítica global, usando fondos estatales para mantener relaciones clientelares con regímenes como Bolivia, Cuba, Ecuador y Nicaragua. Sus miembros supuestamente han trabajado para influir elecciones tan lejos como México, y a su vez han fortalecido lazos con países como Irán y Rusia.

En el cénit de su poderío, Chávez era capaz de manejar ambas facciones por medio de su poderosa personalidad. Antes de su muerte, sin embargo, le dejó su legado al campo ideológico. Cuando su salud comenzó a fallar, la influencia cubana sobre el gobierno venezolano creció, y el régimen de la Habana –con una economía altamente dependiente  la generosidad venezolana en forma de petróleo subsidiado y otras asistencias– insistió fuertemente en que  Maduro, un idealista de fuertes alzos con los Castro, fuese el sucesor. El diagnóstico del cáncer de Chávez también llegó en un momento en el que la influencia de Cabello parecía estar menguando. Viejas acusaciones de corrupción resurgieron, y algunos de sus aliados debieron ser eliminados. Este distanciamiento tuvo su pico en 201 2 cuando Chávez, durante una cadena, recomendó inesperadamente a Cabello que se lanzara a la candidatura del remoto estado Monagas. Aunque Cabello fuese originalmente de ahí, la propuesta anunciaba el exilio político. Cabello objetó.

Luego de la muerte de Chávez, y la consagración de Maduro como su heredero, la Constitución dejaba discutiblemente  a Cabello, como jefe de la Asamblea, como presidente encargado hasta que las elecciones pudiesen ser llevadas a cabo. Aun así, Maduro logró convencer a las autoridades relevantes de simplemente ignorar esta previsión, permitiéndole pasar al cargo (como presidente encargado) frustrándole a Cabello otra presidencia truncada.

A pesar de que los dos hombres se han dado apoyo públicamente desde entonces, la relación puede ser más tensa de lo que aparenta. En abril de 2013, luego de que Maduro ganara estrechamente las elecciones presidenciales contra Capriles, Cabello tuiteó a sus más de 1 millón de seguidores que el gobierno debía hacer una “profunda reflexión” sobre por qué había obtenido resultados tan pobres en relación a la elección anterior de Chávez. Como esta había tenido lugar unos pocos meses atrás (escasos 8 meses), la implicación detrás del mensaje de Cabello fue claro: Maduro es un lastre.

Información filtrada ha sugerido evidencia de una rivalidad interminable. En mayo del 2013, la oposición misteriosamente obtuvo unas grabaciones de Mario Silva, popular ideólogo y anfitrión de televisión pro-gobierno, discutiendo con un miembro de alto rango de la policía secreta de Cuba sobre asuntos internos del régimen. En el audio, Cabello, a quien Silva se refiere como un “gran hijo de puta”, fue pintado como hambriento de  poder, cleptómano mafioso, y constante pero inamovible espina que fastidia a Maduro

En público, el gobierno trató de desacreditar las grabaciones como acusándolas de ser ataques de la CIA, mas Silva fue rápidamente retirado del aire. Cabello salió del escándalo relativamente ileso y pronto apareció al lado de Maduro en la televisora estatal, luciendo intocable y haciendo que muchos venezolanos se preguntaran si él mismo había orquestado la filtración.

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Y mientras Venezuela entra en su cuarta semana de protestas, el objetivo de la ofensiva de Cabello se mantiene difuso. Líderes de la oposición ha expresado su preocupación de que, ante una posible salida de Maduro, se corre el riesgo de que Cabello asuma el poder. Aunque inverosímil, la presidencia de Cabello requeriría de una elección nacional, a menos que se suspenda por completo la Constitución del país. Y las elecciones no han sido nunca el fuerte de Cabello.

Pero es major no pensar mucho en el asunto. Distinto de Frank Underwood, su contraparte Netflixana, el fin de Cabello puede no ser la presidencia misma. Es, por otro lado,  el poder con impunidad lo que busca. Si maduro cae, es difícil imaginar un escenario en el que Cabello no juegue un rol integral en decidir quién le sucede. Con una paca lo suficientemente alta, puede que a Diosdado no le importe mucho quién es el rey –mientras él siga siendo el as.

Que no se nos olvide

ImageHace tantos días que Venezuela no descansa que comenzamos a olvidar.

Quizás quien lee fue de los que inició la ola de protestas que protagonizan venezolanos sin fronteras, o quizás de los que despertaron tras la noche del horror, pero sea como fuere, los días pasan y las memorias se hacen difusas.

Y cuando el cansancio golpea es cuando más debemos recordar las razones que nos llevaron a la calle, a la barricada, a la pancarta. Así que recordemos:

Recordemos que el 2013 cerró con una inflación de 56,1%, y que la de enero 2014 fue de 3,3%. A este ritmo, sus ingresos compran menos cada día y eso indigna, pero ¿sabe qué indigna más? Que la inflación es conscientemente promovida por el gobierno central, para que PDVSA pueda enfrentar sus obligaciones en bolívares, pero nos ven la cara de bolsas y nos dicen que es una «guerra económica», la única del mundo.

Recordemos que en enero 2014 la escasez promedio de productos básicos llegó a 28%, lo que obliga a todo el mundo a hacer largas colas, a comer «lo que haya» y a vivir pendiente de las bolsas de quienes ve caminando por la calle; y eso irrita, pero ¿sabe qué irrita más? Que la escasez de productos se deba a la negativa del gobierno central de tener una política cambiaria confiable, y la insistencia en dejar caer el flujo de caja de PDVSA sin rendir cuentas.

Recordemos que el 2013 cerró con un aproximado de 24.763 muertes violentas, con una tasa de impunidad que supera el 90%, sin contar que no hay cifras oficiales del mundo de los secuestros express; y eso enfurece, pero ¿sabe qué enfurece más? Que sea consecuencia de que año a año el presupuesto nacional para Seguridad Ciudadana decrece.

Recordemos que cada día huyen más venezolanos de una tierra que mengua las oportunidades de progreso, que en medio de una gran bonanza petrolera hay hospitales sin insumos, escuelas que se caen a pedazos, universidades públicas que se paran por falta de presupuesto y pare usted de contar… seguramente usted es protagonista de más de una de esas estadísticas. Y así llegamos a febrero.

En medio de ese asedio, ese que nos impulsa a los límites del individualismo frente a la sensación de que el Estado nos abandonó y se dedicó a proteger su estadía en el poder –poder que se escribe con letra$ verde$– salió el #1F Leopoeldo López a protestar por la situación de abundante escasez, inseguridad y desabastecimiento que el país atraviesa, y anunció que su partido, Voluntad Popular comenzaría a llevar adelante una serie de asambleas de calle para discutir #LaSalida…

El #2F López, Ledezma y Machado convocaron a una gran marcha para el 12 de Febrero. El primer llamado creó división entre los opositores.

El #4F la ULA-Táchira salieron a protestar en contra de la inseguridad tras el intento de violación de una estudiante en el campus universitario, lo que levantó una ola de protestas de varias universidades que habían reajustado horarios recientemente por medidas de seguridad.

Las protestas continuaron, y el #6F un grupo de estudiantes tachirenses fue acusado de atacar la residencia del gobernador de ese estado, el señor Vielma Mora, y como resultado hubo tres estudiantes detenidos que fueron llevados sin explicación (o razón aparente) a Coro. Las protestas continuaron y se fueron expandiendo, ahora para exigir la liberación de los estudiantes detenidos.

El #12F se llevó a cabo la marcha convocada por López, pero ya no solo era por el descontento general con la conocida «situación país», sino para llevar un comunicado a la Fiscalía General y exigir la liberación de los estudiantes tachirenses. Ese día los ánimos estaban caldeados, la protesta se extendió y hacia el final de la tarde aparecieron los primeros pistoleros que frente a la mirada silente y cómplice de los cuerpos policiales que abrieron fuego contra los manifestantes desarmados. Esa tarde murieron Bassil Da Costa (1), un estudiante de la Universidad Alejandro Humboldt, y Juan Montoya (2) ex-policía, ambos de disparos en la cabeza. Con la noticia Venezuela entera se estremeció… «¿Muertos en protestas de estudiantes? ¿Qué es esto?».

Esa tarde CONATEL saca a NTN24 de la parrilla de televisión por cable por reportar los hechos violentos del día. La protesta se movió a Chacao donde se repitió la escena, esta vez con más violencia, de lo que resultó muerto Roberto Redman (3), piloto… «¿Otro muerto? ¡Esto se está saliendo de control!». Horas más tarde comenzó a decirse que se había emitido una orden de arresto contra López por cargos de terrorismo, incitación a delinquir y daños a la propiedad y homicidio… «Enloquecieron ¿Terrorismo, de pana?». Y a todas estas el gobierno en cadena nacional inauguraba un monumento de La Batalla de La Victoria y Gustavo Dudamel dirigía un concierto que hacía homenaje. El presunto asesino de Montoya (oficialista) aparece al día siguiente, denunciado por el gobernador de Aragua, Tarek El Aissami (¿por qué el gobernador de un estado donde no murió el hombre declara?), ante las cámaras de CNN.

El #13F continúan las protestas estudiantiles, ahora no solo reclamando la inseguridad, la escasez, la inflación, la liberación de los estudiantes tachirenses, sino exigiendo justicia para con los asesinos de Da Costa, Montoya y Redman. Ese día distintos voceros del oficialismo denuncian ataques a edificios oficiales y el señor Maduro adopta la que de ahí en adelante será su postura: «estos grupúsculos» están «creando focos aislados de violencia» para destruir obras públicas… comenzarán entonces los masterpieces, videos editados con imágenes de vidrios rotos y vehículos incendiados. Por otro lado las redes sociales comienzan a estallar con contenido viral que documenta desde todo ángulo posible la violencia carroñera y descarada, amparada por guardias nacionales inmóviles, hacia las manifestaciones de civiles desarmados.

El #14F continúan las protestas, primero pacíficas, luego reprimidas con brutalidad, y continúa el cerco informativo, esta vez Twitter Co. Declara que el gobierno venezolano bloquea imágenes en la red social. Son hackeadas las cuentas de NTN24 y el PSUV. La desinformación formal sólo incrementa la viralidad de todo lo que sube a las redes sociales. Se formaliza la costumbre de encadenar durante el prime time para negar la escalada de violencia y acusar de fascistas a los manifestantes opositores; cada día se radicaliza más el discurso, y aparecen testimonios de lesionados –sin morados ni rasguños– denunciando violencia de parte de manifestantes.

Continúan las protestas, los intentos de allanamiento a Voluntad Popular y a la casa de los padres de López sin orden judicial, la represión, la violencia, las guarimbas. Apoyos y repudios van y vienen, y entre dimes y diretes López convoca una marche para que lo acompañen a entregarse a las autoridades el #18F pues dice que no tiene nada que temer. Continúan las detenciones, los maltratos, las torturas, las violaciones por parte de los cuerpos de orden público. Violencia desbordada y las protestas crecen en todo el país.

Tentando al diablo y con el mayor descaro del mundo, Nicolás Maduro convoca una marcha oficialista en el mismo punto de encuentro y a la misma hora que la convocada por López, sobornando a los trabajadores de PDVSA a presenciar la firma de su contrato colectivo (luego de casi dos años de negativas y repetidos encarcelamientos de los sindicalistas petroleros). Con la consigna «¡No entran fascistas a Caracas!», refiriéndose al Municipio Libertador, se bloquea el acceso en sentido E-O de la autopista Francisco Fajardo, el Boulevard de Sabana Grande y la Avenida Libertador. Y en medio de una multitud que, más que apoyarlo a él, está indignada con los recientes acontecimientos, se entrega a efectivos de la GNB. Al final de la noche se sabe que Diosdado Cabello personalmente condujo a López hasta el Palacio de Justicia, supuestamente por orden de Maduro (¿alguien sabe por qué el presidente del poder legislativo recibe órdenes del ejecutivo para cumplir funciones judiciales?) y posteriormente se informa que se ha postergado su audiencia y que lo llevan detenido a Ramo Verde, una prisión militar (siendo López un civil). Esa noche Maduro se vanagloria de haber garantizado la vida de seguridad de López, haciendo clara referencia a la constante violación de derechos humanos que ocurre en sistema de (in)justicia venezolano. Esa noche, en Carúpano, muere José Ernesto Méndez (5), estudiante menor de edad, arrollado por una camionera que pasó por encima de su cabeza en una manifestación.

Comienzan a salir órdenes de detención a nombre de más dirigentes de Voluntad Popular. Las protestas continúan, al igual que la violencia en contra de los manifestantes, y el #19F muere Génesis Carmona (6), estudiante y Miss Turismo Carabobo, tras un disparo que recibió en la cabeza el día anterior… «¡Cinco muertos! ¿A dónde va a parar esto?». Siguen las protestas en todo el país, Maduro insiste que todo es una conspiración para darle un «golpe de estado blando», continúa sin anunciar medidas para procesar a los asesinos y esa noche el Canciller Jaua (¿alguien sabe por qué el vocero de la política exterior hace declaraciones de orden interno?) declara que nadie está preso por protestar, sino por incurrir en actos violentos, y Venezuela entera siente el sabor a bilis ante tanto cinismo. Los opositores salen a protestar en mayores números, los chavistas simplemente guardan silencio. Ese mismo día se registraron disparos en una manifestación en Puerto Ordaz, e irresponsablemente, el Ministro de Interior, Justicia y Paz, Rodríguez Torres, denuncia la muerte de un ferrominero, Jesús Gutiérrez, pero luego es desmentido por un medio local. Esa tarde la audiencia de López se lleva a cabo en Ramo Verde y no en el Palacio de Justicia, donde una multitud le esperaba en apoyo.

Esa noche la violencia represiva llega a su clímax: una noche sin sueño invadida de videos y fotos de grupos armados, oficiales y paramilitares, ganando terreno por todo el territorio, especialmente en Caracas. Se levanta un caldo de odios que empuja a cuanto ser tiene alma hacia su lado más radical… «¡No es posible que el Estado esté reprimiendo de esta manera! ¿Con quién cuenta uno entonces?». Esa noche se anuncia la militarización del estado Táchira, lo que significará un bloqueo informativo más fuerte aun en ese estado; hubo denuncias de corte de luz y servicios de comunicaciones esa noche y en días posteriores (aún hoy sigue la desinformación).

El #20F continúan las protestas. Fallecen Delia Elena Lobo (7) en Mérida, por heridas sufridas al pisar una trampa de alambre de púas de alguna guarimba arrabalera, y  Arturo Alexis Martínez (8) en Barquisimeto, dirigente del PSUV y hermano del diputado Francisco Martínez, de un disparo en el pecho. Sigue la violencia en la calle, sigue la negación en las cadenas de radio y televisión; aunque se habla de paz la energía es otra. Se registran aviones y helicópteros de guerra sobrevolando San Cristóbal y Barquisimeto… «¿Es en serio? Con la inseguridad que hay en este país ¿y sacan el ejército a combatir civiles con barricadas?»

El #21F se producen movilizaciones a las defensorías del pueblo de todo el país,  para exigir respeto a derechos humanos, cese a la persecución política, a la represión y el establecimiento de responsabilidades ante las muertes y hechos violentos ocurridos a partir del 12 de febrero, liberación de los manifestantes y presos políticos, así como el desarme de los grupos irregulares. Esa noche muere Santiago Enrique Pedroza (9) en Caracas, al degollarse con una guaya colocada en una gaurimba nocturna. Esa noche, Rodríguez Torres exige justicia para los asesinos del joven de 29 años. Aunque el episodio es horroroso, la gente se indigna por la evidente discriminación de la administración de la justicia desde los personeros del gobierno, o al menos el discruso.

Cumpliéndose 10 días de protesta ininterrumpida la MUD convoca concentraciones en todo el país para pedir paz para el #22F. Las calles se llenan de Oriente a Occidente. Esa tarde, se confirma la muerte de Geraldin Moreno (10) muere en Valencia como consecuencia de perdigones disparados en su cara.

El #23F, en lo que parecía un día de tregua, en medio del silencio y el agotamiento, se confirmó la muerte de José Alejandro Márquez (11), quien tenía varios días en coma tras recibir una fractura de cráneo a manos de un GNB que lo golpeó con su casco. Maduro, en un acto desesperado, decreta no laborable el #27F en conmemoración de los 25 años del Caracazo, y para que se alargue el puente de Carnavales. San Cristóbal sigue sitiada, al parecer Mérida se le ha unido pero la desinformación no ayuda. Además, cuerpos de contrainteligencia intentaron detener al General Ángel Vivas sin orden de detención; el hombre salió al porche de su casa con una ametralladora y un chaleco anti-balas diciendo que si entraban abriría fuego, los oficiales se retiraron.

A la fecha el diputado Miguel Pizarro ha denunciado más de 500 detenciones en manifestaciones, y múltiples voceros han denunciado tortura, vejaciones, maltratos y hasta cobro de soborno por liberación de los estudiantes detenidos. Todos han sido liberados bajo la condición de no hacer declaraciones a medios de comunicación ni aparecer en eventos públicos.

Hoy #24F Venezuela amanece en protesta por cuarta semana consecutiva, siendo testigo de un febrero sangriento que ha cobrado 11 vidas en nombre del odio político y la desesperación de los ciudadanos que se sienten desamparados ante un Estado criminal y parcializado.

Voces se han sumado desde el exterior, unas más contundentes que otras. Todas piden paz para Venezuela.

Pero ¿cómo se alcanza la paz cuando no hay reconocimiento ni diálogo? Cuando el gobierno auspicia, protege, a grupos armados parapoliciales/paramilitares que arremeten abiertamente en contra de civiles desarmados ¿cómo se alcanza la paz cuando la fuerza del Estado se usa en todo su esplendor para reprimir protestas pacíficas y no para combatir la inseguridad?

¿Cómo se alcanza la paz en medio de la total anarquía que sirve de velo a los problemas económicos de raíces profundas?

Amanecerá y veremos.

Por ahora, #ElQueSeCansaPierde

Thinking

I don’t usually like poetry, but this one I find quite inspiring…

A poem by Walter D. Wintle:

If you think you are beaten, you are
If you think you dare not, you don’t,
If you like to win, but you think you can’t
It is almost certain you won’t.

If you think you’ll lose, you’re lost
For out of the world we find,
Success begins with a fellow’s will
It’s all in the state of mind.

If you think you are outclassed, you are
You’ve got to think high to rise,
You’ve got to be sure of yourself before
You can ever win a prize.

Life’s battles don’t always go
To the stronger or faster man,
But soon or late the man who wins
Is the man WHO THINKS HE CAN!

This poem has been reprinted many times under a variety of titles and with subtle differences in the wording.
The version given is the earliest recorded version and is taken from a publication of 1905 for the Unity Tract Society, Unity School of Christianity.

 

Viviendas hoy, ¿mañana? por @claumarquez

De mi amiga Clau:

Como Viene Viniendo

gmvvLa vivienda, según la teoría de desarrollo expuesta por Amartya Sen –la de mayor consenso en la actualidad–, no solo es un derecho humano, sino también uno de los factores clave que permite ampliar las libertades del hombre. En esta línea de pensamiento, no se puede hablar de desarrollo en una sociedad donde sus individuos no ejerzan la libertad de elegir. Para ello, entonces, se necesitan elementos liberadores como educación, seguridad, salud, vivienda, que permitan a una persona que haya nacido en circunstancias de escasos recursos económicos romper este ciclo intergeneracional de la pobreza. Es decir, que a través de educación gratuita y servicios básicos el hijo de una familia de escasos recursos –por sus capacidades productivas y creativas– pueda convertirse en un sujeto con prosperidad económica.

La Gran Misión Vivienda (GMVV) es uno de los programas sociales de mayor presupuesto público y, por lo tanto, es lógico pensar que…

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#ChavezDied

ImageIt was impossible that I didn’t write tonight, it simply is my way of coping with things, handling my ideas and what they do to my feelings.

Today, March 5th 2013 at 4:25 in the afternoon, they announced President Commander’s death and I –it’s even funny- was at a meeting in an international organism, surrounded by foreigners. Ha! One can never anticipate where one might be in those moments. And it’s not that I wanted to cheer marching band’s style, nor throw fireworks in the air, it’s just that the reaction in that moment lasted for what seemed to me like a second. There were a couple of tense facial expressions, maybe a little bit of indifference and zas! 30 seconds later we were back to the corporate mood that can only be framed by a Power Point presentation. I didn’t have the time to participate in the rumble.

 

Four hours later I has heading back home, and while I was eating a ham and cheese sandwich, watching some declarations on TV, I realized that no longer people referred to the President in the present tense, him who had occupied so many hours of so many days, so much space in the media, on the walls, minds, hearts and mouths of people; for better or worse, Chávez produced strong feelings in public opinion. Just like that, all of a sudden his verbs were conjugated in the past tense. It doesn’t mean I’m celebrating, but I do confess I embrace the idea of a change in the course of things. Be as it may, it is the end of an era.

I remember I was in elementary school the first time I heard his name, and ever since he was part of my every day. Because of my family, social status, empire’s fault or whatever you may call it I grew up on the political wing contrary to the official one. I have no other reference: to me, government is a clumsy and red device, covered in plastic and freshly printed polyester; it sounds like a reactionary left party’s speech, it smells like oil and oozes resentment. Those who swore by the “Samán de Güere” made up the tale about the Bolivarian Thieverylution with a very successful narrative and with a creole showman in front of it. He came to break paradigms… and balls; by God he broke some balls!

 

 

Dichotomy, schizophrenia, bipolarity, I’ve never really know what to call this country, the one I was meant to live in. Ever until I started college I had never really spent any time with a chavista, maybe because I was from the country or I was too naïve for it, but truth is it was something foreign to me. Until I began college I was an opponent by inertia.

And then it was time for me to move to Caracas with Carlos, a cousin of mine who was a lot of fun and also a chavista from head to toe, therefore we’d just avoid the subject. It was also the tome for me to live in the ghetto, Parque Central, the one my friends from the East side call “the West” and my friends from the West call “Downtown”… people from Caracas would know. I understood how wrong some people were about the country’s political reality, how far we were from the so called “fraud” from four years ago. I saw with my own eyes humble people who truly supported a guy I was, until that moment, convinced was a complete incompetent.

But along came the Student Movement, and I discovered I liked public affairs, economics and understanding systems. I went to massive concentrations and violent protests, I painted my hands in white, I cut red gags and voted for depressing politicians, I was a witness in an election center, I crafted dead frogs to make fun of a law bill, I made some cardboard gravestones with messages, I carried around a walkie talkie radio to help stop the traffic and let the students pass, I performed conversations about the Constitutional Reform on the subway, I voted NO, I helped run some exit polls, I went to Model United Nations in NYC and screamed at some Canadian socialist wanna-bes for speaking of sulfur when we were at the UN Headquarters, again I voted NO and NO, I cheered “U-U-Ucabistas-Ucabistas-U!”, I collected signatures, I was part of a call center, I said I Also Wanted To Be a President, I handed out flyers, I smelt the tear gas, my picture made it to newspapers’ front pages and some magazines, I caved from some flying bottles coming from government supporters, I jumped in the “Fear Free Zone” protest, I held up signs on malls, I saw police’s whale truck, I was pushed by national guards’ plastic shields, I was called an escuálida in spite of being chubby, I marched through the middle of the street claiming I didn’t agree, I collected  all sorts of political shirts, I campaigned, I counted votes, I sat in front of embassies, I wrote and I cried my electoral mourning. I built up my own opinion and now I wasn’t an opponent because I was used to it but because I had a conviction about it. I understood why I thought differently.

Chavez came to mean that on October 8th, 2012, I thought my country wasn’t the fertile land I thought it was. I understood that as long as there were abundant petrodollars he would not leave by any means, and that it might be the time to start gathering my stuff because one thing is to put up with an autocrat when you own a house and your life is already set, or when you don’t expect much from life waiting just for a “little help” or “a contact” with the government; one thing is to survive through generalized mediocrity  hoping that things might change, and another thing is to put up with all that being certain that nothing will ever change, that you have very few opportunities, that you have to surrender to paranoia at every corner, to know that you’ll live with your parents well past your 30s because there is just no other option, and that being an entrepreneur means walking into the dark side for a lot of things. I resented him and I promised myself for a long time I would call out his name so I called him CH, Esteban, Chiabe or President.

But today, Mr. Chávez I come to thank you for helping us build a social awareness the hard way, for getting young people interested in public affairs and for the political economy lessons, you were truly a master of communicational strategy.  Thank you for teaching me which economic way I do not like, teaching me that social benefits without financial sustainability can only be paid with oil rent (while there is some); teaching us that excessive regulations cause scarcity and recession.  I appreciate you leaving us in good terms with the Chinese; God knows that’s the future of the world. Thank you for having taught me that you didn’t just show up for the job description, you wanted to prove that in Venezuela there are too many standards with very disproportionate realities and there was no public acknowledgement of such thing. Thank you for teaching me that statistics belong to those who pay for them. I appreciate you putting on the spotlight the fact that professional people do simply not walk away from government, because incompetence in power can finish up even a great corporation like former PDVSA; politics are about negotiation between parties representing different interests, so if one leaves the table one commits Sin of Omission. Thanks for letting us know that the institutions we thought we had by the 90s were just the illusion of them, the so called Disguised State of Cabrujas, and for making us realize that we never really got over the caudillo paradigm. I complain about you trying own color red, but I’ll let you have that one since it was such a great extravaganza. Thank you for showing me first hand why it is we must always set rules and how easy it is to become fond of power. You showed me that loyalties could be bought and that one does not need to be coherent with what we say and do in order to become a boli-bourgois, I mean, millionaire in this country. And finally thank you for letting go, even if it wasn’t your intention, because we are prepared it, come what may. I’ll drink a rum to you memoir, Mr. Chávez… may you rest in peace.

PS: I learned to write to express my discontent with your policies and by that I thank you too.

#MuereChávez

ImageEra imposible que no escribiera esta noche, simplemente porque es mi modo de sobrellevar las cosas, de lidiar con mis ideas y lo que ellas le hacen a mis sentimientos.

Hoy, 5 de marzo de 2013 a las 4:25 de la tarde, se anunció la muerte del Comandante Presidente y yo –me da risa y todo- estaba en una reunión en una multilateral, rodeada de extranjeros ¡Ja! Uno nunca podrá anticipar dónde estará al momento de recibir una noticia como esa. Y no es que hubiese querido celebrar con bombos y platillos, mucho menos lanzar papelillos o cohetones al aire, es sólo que la reacción duró lo que a mí me pareció un segundo, un par de miradas tensas con ambición de indiferencia y ¡zas! 30 segundos después volvíamos a la corporatividad que enmarca un buen Power Point. No tuve tiempo para participar en el alboroto colectivo.

Cuatro horas después me hallaba camino a mi casa, y fue en medio de un pan-con-jamón-y-queso frente a las declaraciones de quien, espero, será mi próximo candidato a Presidente que caí en cuenta de que ya no se hablaba en presente de aquel señor que había ocupado tantas horas de tantos días, tantos espacios en tantos medios, paredes, mentes, bocas y corazones; para bien o para mal, Chávez despertaba pasiones. Así sin más, de repente se le nombraba en pretérito. Y no voy a decir que lo celebro, la muerte en nuestra cultura no se elogia, pero confieso mi simpatía por la idea de un cambio. Sea como sea es el fin de una era.

Recuerdo que estaba en primaria la primera vez que oí su nombre, y hasta el sol de hoy fue parte de mi día a día. Por formación de casa, entorno social, culpa del imperio o como queramos llamarlo crecí en la bancada política contraria a la oficial. No existe en mi mente otra referencia: el gobierno es un aparato rojo y torpe, forrado de vinilo y poliéster recién estampado, que suena a discurso político de izquierda retrógrada, que huele a petróleo y exuda resentimiento. Los del samán de Güere se fumaron el cuento de la Robolición Bolivariana con una narrativa exitosísima y le pusieron al frente un showman criollito que vino a romper paradigmas… y los cojones también ¡Vaya que se le los reventó a más de uno!

Dicotomía, esquizofrenia, bipolaridad, nunca he sabido qué adjetivo ponerle a la realidad de país que me tocó vivir. Prácticamente hasta que comencé la universidad nunca había compartido con un chavista, por provinciana o ingenua quizás, pero lo cierto es que era una cosa ajena y de esas que ni te cuestionas. Hasta que comencé la universidad fui opositora por inercia.

Y entonces me tocó mudarme a Caracas con Carlos, un primo panísima y chavista hasta el cuello, con el que me la llevaba genial y por tanto no discutíamos de política. También fue momento de vivir en el ghetto, que para mis amigos del Este es “el Oeste” y para mis amigos del Oeste es “el Centro”… cosas de caraqueños. Ahí entendí lo equivocados que estaban quienes aún cuatro años después gritaban “fraude”. Vi con mis propios ojos a la gente humilde que genuinamente apoyaba a un ser que yo daba por sentado era un completo incompetente, mientras me asomaba por primera vez a una Arepera Socialista.

Pero a la vez me tocó vivir el Movimiento Estudiantil en su mejor momento y descubrir que me interesaba lo público, y lo económico, y eso de entender los sistemas. Viví las marchas masivas y las protestas violentas, me pinté las manos de blanco y corté mordazas rojas, voté por el maracucho nefasto, fui testigo de mesa, hice sapos de tela y lápidas de cartón, cargué un radio wakie-talkie y ayudé a parar el tráfico para que los estudiantes pasaran, actué en el metro con un diálogo sobre la Reforma Constitucional, voté NO, coordiné centros de exit polls, fui a MUNes y me caí a gritos con canadienses socialistas wanna-be que hablaban de azufre mientras estábamos en la Asamblea General de la ONU, tuve un mapa en mi sala con chinches sobre las estaciones de metro y tres teléfonos de saldo desechables, fui a decenas de Asambleas de Estudiantes, volví a votar NO y NO, grité ¡U-U-Ucabistas-Ucabistas-U!, recogí firmas, fui Call Center electoral, dije que Yo También Quería Ser Presidente, entregué volantes, olí las bombas lacrimógenas, salí en portadas de periódicos y artículos de revista, recibí botellazos, brinqué en la Zona Libre de Miedo, sostuve carteles en centros comerciales, vi a la ballena, me empujaron los Guardias Nacionales con sus escudos cuerpo completo, me persiguieron motorizados, me llamaron escuálida a pesar de ser gordita, marché por el medio de la calle reclamando mi descontento, coleccioné franelas de cuanta elección hubo, hice campaña, totalicé, me senté a esperar frente a embajadas, y escribí desde mi Planta Baja… lloré mi luto post-electoral. Me formé una opinión y ahora no estaba en contra de la posición oficial por costumbre sino por convicción. Entendía por qué me le oponía.

Chávez llegó a significar para mí el 8 de octubre que mi país podía no ser la tierra fértil que yo esperaba porque entendí que mientras hubiese petrodólares en abundancia a ese señor no lo sacaba nadie de donde estaba, y que quizás era momento de comenzar a recoger los peroles porque una cosa es calarse a semejante autócrata cuando ya se tiene vivienda propia y una vida hecha, o cuando no se aspira alto sino que todo lo que uno espera es «una ayudita» o «un contactito»; una cosa es lidiar con la mediocridad generalizada con esperanzas de que la cosa puede cambiar y otra muy diferente es estar seguro de que no cambiará nada y que tus oportunidades son pocas, que te tienes que resignar a la paranoia en cada esquina, a saber que vivirás con tus padres pasados los 30 y que hacer empresa significa guiso. Lo resentí, y por mucho tiempo me hice la promesa de no decir su nombre, lo llamé CH, Esteban, Chiabe, Presidente.

Pero hoy vengo a decirle gracias Sr. Chávez, por una consciencia de país formada por la vía dura, por despertar el interés de los jóvenes en lo público y por las lecciones de economía política, fue un verdadero genio de la estrategia comunicacional. Gracias por enseñarme qué camino económico no me gusta, eso de los beneficios sociales sin sostenibilidad financiera sólo se paga con renta (mientras haya); que la regulación excesiva causa escasez y contracción, que el Estado es terrible empresario. Le agradezco las relaciones con China, sin duda son el futuro del mundo. Gracias por hacerme ver que usted no llegó ahí por arte de magia, que en Venezuela conviven realidades muy distantes y desproporcionadas, y que no había un reconocimiento de ello. Gracias por enseñarme que la estadística es de quien las paga. Aprecio que haya puesto de relieve que la gente competente simplemente no se retira de la política porque gobernar sin formación puede acabar hasta con PDVSA; la política consiste en negociaciones entre partes que representan intereses encontrados y si uno se retira de la mesa peca por omisión. Gracias por hacernos ver que esa institucionalidad que creíamos tener no era más que el Estado del Disimulo que describía Cabrujas, y por hacernos ver que este país no ha superado el paradigma del caudillo. Le reclamo haber tratado de apoderarse del rojo, pero no importa, se lo paso porque fue una buena extravaganza. Gracias por mostrarme de primera mano por qué se ponen reglas y lo fácil que es encariñarse con el poder, que las lealtades se compran y que no hay que ser coherente entre el discurso que se profesa y el estilo de vida que se practica para hacerse boliburgués, digo, millonario en este país. Y finalmente gracias por dejar ir, aunque haya sido por la fuerza, y por habernos dejado pasar la página de nuestra historia, ya estamos preparados para lo que venga. Un roncito a su memoria… Descanse en Paz.

PD: Aprendí a escribir para desahogar mi descontento con sus políticas, eso también se lo agradezco.